REFLEXIONES - CAP. 3


CAPÍTULO 3

 ENCUENTRO EN SUEÑOS


Hacía casi tres años que no le veía y siempre se preguntaba lo mismo; ¿Estarás bien, hermano? Dondequiera que estés solo espero eso… se decía siempre  con la mirada iluminada…

En un día como hoy, me recuerda más que no estás aquí, a veces no entiendo porqué todo término así, yo me sacrifiqué por ti y tú lo hiciste por mí y así quedamos.

Quiero cambiarlo todo, verte de nuevo, eres mi único hermano y me duele saber que un error, nos separó, tan injusto para a la vez algo que debíamos asumir, era nuestra responsabilidad…

Al parecer he olvidado muchas cosas acerca de lo que pasó esa ocasión, por eso decidí viajar y entrenar nuevamente con la sensei, estuve con ella hasta que su vida terminó, luego opté por viajar y tratar de reiniciar ese camino del que tanto me han hablado Winry y todos aquellos que nos conocieron en tu época de Alquimista Nacional, siento no recordar nada a lo mejor en esos recuerdos perdidos haya un camino para hacerte regresar, por muy poco que sea…

Dentro de poco será Nochebuena, tengo una invitación de parte de la abuela Rockwell para quedarme con ella y Winry, esa es una fecha muy especial como para pasarla solo… pero sería mejor que estuviéramos los tres reunidos con la abuela  como en los viejos tiempos… antes que todo pasara…
Antes de partir a casa de Winry, decido descansar un poco, y sin notarlo caigo presa del sueño, un sueño muy profundo… 

- ¿Eh? ¿Dónde estoy? – me pregunto al abrir los ojos viéndome en un extenso jardín muy colorido – quizás sea un sueño – 

Comienzo a caminar muy lentamente, para así detallar más el espacio donde me encontraba, todo era muy llamativo, incluso hubo una flor en particular… no la recordaba muy bien, pero algo me decía que la había visto antes ¿en la nieve?

Parecía una idea loca, pero más adelante encontraría la respuesta al motivo de esa flor…

- No es cierto… - dije quedando con la respiración entre cortada - ¿Hermano? ¿eres tú? – interrogué al ver a un chico de abrigo café inclinado viendo la misma flor que yo – 

De inmediato volteó, mientras se levantaba con una mirada de asombro…

- ¿Al? – dijo casi susurrando –
- Eres tú de verdad – dije enseguida mientras me acercaba rápidamente y le daba un abrazo – 

Fue un momento demasiado especial, después de mucho de tiempo veía a mi hermano, había crecido un poco, su cabello estaba más largo y la verdad así como estaba vestido, lucía un poco maduro…

- Siempre esperé que esto pasara, así fuera de esta manera – me dijo con una sonrisa – 
- No has cambiado mucho – le dije sonriendo – 
- Es cierto – me dijo mientras se inclinaba de nuevo y me invitaba a acompañarle – ves esta flor – 
- Claro, es poco curiosa, creo haberla visto antes – 
- Ya veo, no lo recuerdas – dijo algo nostálgico – las transmuté en la nieve para Nina – 
- ¿Nina? – 
- Si, ella era nuestra pequeña amiga, que nos quería como sus hermanos mayores – me dijo entristecido, justo en ese momento, comencé a ver las imágenes de lo que me estaba tratando de decir… era cierto eran las mismas flores de esa vez… lo recordé… yo aún estaba en la  armadura… 
- Sabes me gustaría mucho que esto fuera más real – me dijo un poco desanimado – pero por lo menos pude verte – 
- ¿Qué quieres decir? –
- Que mi deseo de navidad se ha cumplido, nos hemos visto – dijo con una sonrisa – te he extrañado, sabes – 
- Estamos a mano, todo este tiempo me he dedicado a buscarte, y no importa cómo volveremos a estar juntos de nuevo – 
- Así será Al – pronunció – y espero sea pronto – dijo mientras se levantaba y comenzaba a caminar, enseguida  le seguí no tenía intención de alejarme mientras pudiera…
- ¿A dónde vamos? – 
- Al frente, supongo – me respondió riéndose – 
- Claro, al frente – le sonreí también – 

Caminamos un gran trayecto en el cual, me contaba varias de las aventuras que tuvimos, quería que recordara o que al menos las supiera a través de él…

- Sabes – me detuve un poco – 
- ¿Qué ocurre? – me pregunto un poco confuso – 
- ¿Esto es real? –
- No lo sé, pero aunque no lo sea, es bueno – respondió muy ilusionado – 
- Te juro que nos volveremos a ver – le dije mientras lo abrazaba de nuevo – te lo juro – 
- Yo, también lo juro, Al – me dijo – esta será nuestra promesa de hoy en adelante – 

Todo el espacio se volvió blanco e iluminado, poco a poco a fui despertando…

- ¿Hermano? – pregunté al sentarme en la cama – 

Miré por todo el lugar, como si lo buscara, como si estuviera ahí…

- Ya veo, era un sueño – me dije resignado  - pero sé que ese eras tú – 
Un momento después estaba saliendo en dirección a la casa Rockwell, mi camino fue muy calmado y apacible, con la nieve todo lucía bastante tranquilo… al mirar un poco al piso, veo la flor de aquel sueño…

- De verdad existe – dije con el rostro iluminado – será un buen recuerdo de nuestra promesa – nos veremos en serio… algún día… hermano– 


Alphonse Elric

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