REFLEXIONES - CAP. FINAL


CAPÍTULO 4

EL SUEÑO DE UNA MADRE


Todas las mañanas ella se levantaba y lo primero que hacía era ir ver a sus niños, en ese entonces eran tan pequeños y tan lejanos de la verdad de la vida que deseaba que ese momento fuera para siempre…

Pero también sabía que aunque deseara con todo su ser que sus niños siempre fueran así de pequeños, entendía que ellos así como todos los demás tenían que crecer y saber cuál era la realidad del mundo para saber vivir por ellos mismos…
Y más cuando se entero que no le quedaba mucho tiempo… 

Su corazón se entristecía cada vez que los veía, igual había espacio para la alegría, estaban creciendo y aprendiendo de su cuenta cosas que ella nunca imaginó, al parecer serían tan buenos alquimistas, como su padre…
La enfermedad seguía silenciosamente su curso, nadie lo notaba, solo ella sabía hasta donde podría aguantar sin ningún percance; y por ello todos los días les enseñaba muchas cosas a sus hijos, pues necesitaba hacerlo para estar más tranquila…

Entre todas sus enseñanzas; estaba la más importante su unión como hermanos, su apoyo mutuo, y ese amor que se profesaban el uno al otro, eso era tan necesario como hacer todas las actividades cotidianas lo mejor posible…
Era una mañana de primavera, ya Ed y Al habían crecido un poco… les pediste hacer un recado y ellos sin pensarlo salieron uno tras otro en busca de su pedido, ella habría querido poder esperarlos con una sonrisa… pero a su regreso la figura de su madre en el suelo e inconsciente fue la antesala de aquella verdad oculta… 
Ella moriría en cuestión de días, pues la enfermedad avanzó y la medicina ya no podía hacer mucho…

Y esa noche…

- Su padre nos dejo algo de dinero – comenzaste a decir al verlos junto a ti – úsenlo, y sean buenos chicos – 
- ¿pero qué estás diciendo Mamá? –  preguntó inquieto el mayor – 
- Edward, ¿podrías hacerme ramo de flores? – dijo seguidamente – 
- ¿Eh? – 
- Tu padre… siempre los hacía… para mi… - completo ella mientras cerraba los ojos para siempre y dejaba de apretar las manos de sus niños – 

Ella se había ido para siempre dejando una profunda tristeza a sus hijos y amigos… y sin poder  ver ese sueño realizado; quería que sus hijos llegaran a ser grandes personas y resaltaran por su talento y su amabilidad… el orgullo que sintió cuando aprendieron alquimia ellos mismos, fue lo que la llevo a verlos como grandes personas en el futuro…

¿Acaso no podré verlos crecer más? Fue lo su mente dijo antes de apagarse.
“Sin embargo estoy segura que siempre estaré orgullosa de ustedes Edward, Alphonse, ustedes son mi sueño… después de todo…”

Trisha Elric

Comentarios