Crónicas de Cacerías: Crónica 1: Slave (X) (MDZS)

SLAVE (10)


Ataque
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Fue una mala noche, soportando un malestar persistente y una agobiante ola de sentimientos…ahora que estaba solo  podría intentar escapar, prácticamente entre eso y quedarse para ser ejecutado, sería lo mismo…

Comenzó a estirarse lentamente y salió de entre los arbustos, miró a su alrededor; era la primera vez que lograba ver un paisaje exterior por su cuenta desde que fue encerrado. Caminó por algunas horas intentando reconocer la zona donde se encontraba antes de pensar en algo para huir nuevamente…

Un leve escalofrío recorrió su espalda hasta el punto de erizarle la piel; no había fantasmas o cadáveres feroces cerca, esta vez eran los vivos quienes lo perseguían y no precisamente para ayudarlo…era la sensación de ser perseguido peor que un animal…

Aunque no conocía mucho la zona pudo ver que si lograba traspasar el valle siguiente a la ciudad podría encontrarse con alguna aldea o secta, y sin pensarlo mucho inició su marcha lo más a prisa que pudo…

Sin embargo, el destino no le tenía preparado nada fácil ni en esos momentos, una flecha lanzada cerca de su cabeza se lo demostró fríamente…

- Hasta que al fin te encuentro, pequeña basura – dijo con molestia el jefe Li  volviendo a apuntarle – eres mi propiedad, no creas que puedes irte así de fácil –
- Bien, ¿qué haremos con él ahora? – preguntó Li Zhao –
- Nos aseguraremos de recordarle cuál es su lugar en este mundo y en el infierno – contestó sacando su habitual látigo –

La situación no era nada alentadora y aunque intento decir algo, su garganta fue apretada perdiendo el aire por unos segundos, que fueron aprovechados por sus perseguidores para atraparlo e inmovilizarlo…

- Si no entendiste con las otras palizas, con esta lo entenderás – replicó el hombre mientras comenzaba a azotarlo sin piedad –

Con los primeros golpes quedó arrodillado en el suelo conteniendo el dolor y las lágrimas que amenazaban con salirse sin control…

- Maldito mocoso – replicaba el jefe Li – apenas termine contigo me encargaré de esa maldita mujer que te ayudó – amenazó imponiendo más fuerza en sus azotes –
- Yo me encargaré de ella – escuchó decir a Li Zhao que apretaba los puños – me debe una –

Los golpes continuaban, aunque el joven yacía en el suelo incapaz de ponerse de pie o esquivar, no era suficiente para aquel hombre y su hijo que se negaban a parar su castigo.

Ya estaba agotado y hastiado de todo, su cuerpo pesada horriblemente y su mundo seguía desmoronándose en cada golpe, pero en un destello de lucidez y valentía detuvo el látigo y lo arrebató de las manos de su dueño…

- ¡Cómo te atreves basura! – increpó el jefe Li enojado mientras observaba la mirada penetrante del joven frente –

Como pudo se distanció de sus captores y comenzó a correr entre tropezones y exhalaciones profundas…no permitiría que lo pisotearan más, no le importaba si moría, no sería en sus manos…

- ¡Vamos atrápenlo! – ordenaba Li Zhao - ¡Le partiré hasta el último hueso! – replicaba liderando a los hombres que venían con ellos –

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Mientras tanto Lan Wangji y Wei Wuxian inspeccionaban los lugares indicados por Lian…

- ¿Has encontrado algo? – preguntaba Wei –
- Todavía nada – negó el mayor –
- Es posible que haya podido avanzar – dijo Wei pensativo – también pudo hacerse escondido –  decía mirando todo el lugar – ella dijo que era como nosotros, pero si es así, ¿cómo pueden obligarlo o esclavizarlo? –
- Eso es lo que debemos averiguar – dijo el segundo maestro – si resulta ser cierto, habremos encontrado una pista importante –
- Quizás esas desapariciones se relacionen con la persona que estamos buscando – dijo Wei – lo que me lleva a pensar que hipotéticamente…. – añadió apretando sus puños – espero que no sea eso – finalizó retomando la búsqueda –

Era evidente lo que Wei estaba pensando. Sin embargo, el solo pensar en decirlo en voz era demasiado…

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Su vista era muy confusa, todo se cruzaba a su paso y sus pies mantenían la ferviente marcha solo con su voluntad y determinación… se detenía por pequeños instantes para tomar aire y continuar…

- ¡Ya basta! – gritaba Li Zhao tomando por sorpresa al joven mientras lo sujetaba del cabello - ¡si tanto quieres morirte te mataré ahora mismo! – añadió comenzando a zarandearlo –
- ¡Suéltame…! – alcanzó a decir Jingyi mientras lo golpeaba para liberarse –
- Ahora mismo no eres nada,  - dijo el hombre mientras lo soltaba y lo veía alejarse – olvídate de toda esa mierda de tu secta, ya no perteneces a ella – replicó apuntándole con una flecha –
- ¡! –

Aunque sus palabras no podían salir no permitiría ser capturado nuevamente y mucho menos regresar a ese lugar, tuvo la oportunidad de ser sacado y llevado lo más lejos que pudo por Lian, no dejaría que todo ese esfuerzo se perdiera…

- ¡¿A dónde crees que vas?! – se exasperó Li Zhao al verlo retomar su huida –
- Déjalo – dijo su padre – igual lo atraparemos, no hay que pueda ayudarlo aquí – añadió apretando su látigo –

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Los pasos de un pequeño grupo llamaron la atención de Wei y su pareja…

- ¿Qué estarán haciendo? – se preguntaba – echemos un vistazo – sugirió –

Avanzaron un poco y encontraron un grupo de hombres que por sus movimientos parecían estar buscando algo, aunque apenas notaron la presencia de la pareja se detuvieron unos instantes…

Wei intento preguntarles lo que estaba pasando, pero uno de ellos le lanzó una daga que pasó cerca de su cuello…

- No hay necesidad de ser tan hostil – dijo Wei algo pensativo - ¿qué tanto hacen aquí que deben responder de esa forma? –
- Lárguense y no hagan preguntas – dijo otro de los hombres muy malhumorado –

La paciencia de Wei estaba colmándose un poco con aquellas actitudes, su pecho se sintió comprimido y casi por inercia tomó por el cuello al hombre que lo atacó…

- Así que, ¿qué está pasando? – volvió a preguntar algo tenso y ejerciendo presión al otro –
- No es necesario hacer eso – intervino Lan Wangji –
- Lan Zhan…. – suspiró Wei soltando al hombre que cayó al suelo algo perplejo pero no se atrevió a moverse –
- Descuida, - dijo el mayor acercándose a su pareja –  será mejor que hables – añadió mirando al hombre en el suelo –

El semblante inalterable de Lan Wangji y su presencia provocó que el hombre perdiera las agallas con las que había atacado a Wei y casi sin respirar le contó a los recién llegados lo que ocurría…

- Un esclavo de la casa Li se escapó, el jefe está muy molesto por eso – decía levantándose – tenemos la orden de encontrarlo y llevarlo inmediatamente con él – terminó por decir mientras corría –
- Al parecer su jefe es un hombre poco paciente – decía Wei retomando la marcha – no me quiero ni imaginar lo qué hará si lo encuentra –

Tomando una ruta contraria a los hombres que vieron, continuaron buscando por su cuenta, sin imaginarse que ambos bandos coincidían en su destino de búsqueda…

No fue sino hasta un rato que lograron escuchar los gritos de Li Zhao en las afueras de la villa que se percataron que alguien venia en su dirección… si miraron un rato y asintieron poniéndose alerta…

Lo primero que vieron fue una figura de baja estatura corriendo mientras un hombre tras él lo perseguía sacudiendo un látigo ferozmente, en un fragmento de segundo aquella arma volvió a lacerar el cuerpo y lo empujó hacia el frente bruscamente…

Esta vez no soportó el dolor acumulado y mientras su cuerpo caía, sus ojos se llenaban de lágrimas, su escape había fracasado rotundamente.

Un par de brazos lo atraparon y abrazaron protectoramente, no tocó el suelo aunque su cuerpo  ya estaba lo suficientemente abatido y lastimado, apenas pudo mantener la conciencia para reconocer quién lo había sujetado….

- Oye, ¿estás bien? – preguntaba la otra persona mientras quitaba algunos cabellos de su rostro – te ayudaremos…. – dijo pero repentinamente su cara palideció al reconocer el rostro del joven que atrapo – no es cierto…. – su voz casi se quiebra –
- ¿Maestro…Wei? – dijo Jingyi al  intentar reconocer a su interlocutor – yo… - agregó extendiendo su mano que fue atrapada cuidadosamente –
- No es necesario que digas nada ahora – interrumpió agitado – sí, soy yo – sonrió débilmente – lamento no haberte encontrado antes – dijo con lágrimas en los ojos - ¿qué te hicieron? – sollozó abrazándolo delicadamente –


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