CUENTOS DE LA MONTAÑA CANG QIONG: Veneno Púrpura (3)

 Capítulo 3: Discusión interna

La carta no traía nada bueno, al parecer los demás maestros llamaron para una reunión de emergencia debido a lo ocurrido con los tres líderes fuera de la montaña, según lo que logró entender de la escueta escritura, necesitan que él, como único miembro del grupo despierto responda  a un interrogatorio….

No era algo que quisiera… no había hecho nada pero como siempre; él era la rata tramposa de toda la secta, y todo empeoró gracias a las acusaciones frecuentes de sus hermanos marciales: Liu Qingqe y Qi Qingqi, sobre sus tratos oscuros y las frecuentes salidas a burdeles fuera de la secta. Según ellos, sus estrategias se basaban en planes a su beneficio personal.

Su líder aunque no hizo mayor cosa que sonreír pesadamente, y hacer a un lado las acusaciones sin dar un testimonio de soporte o defensa válido provocó más molestia que acatamiento, nunca lo han respetado como estratega ni como igual, y todo por un malentendido…

Le dolía el pecho, y solo quería dormir… pero si se negaba a ir, sería aún peor, y no tenía fuerzas para discutir con nadie en ese momento.

- Me encargaré de otros asuntos de la secta – dijo mientras sus maestros de sala llegaban al salón principal – ustedes tomarán por un tiempo la totalidad de las tareas como maestros encargados -  añadió agitando lentamente su abanico – solo llámenme cuando sea urgente o estrictamente necesario – 

- Entendido, maestro Shen – dijeron algo confusos los demás maestros – cuídese mucho – 

Hizo un asentimiento imperceptible al grupo y se retiró con pasos lentos pero de aire elegante…

Batalló un poco para  llegar, más por recelo que por el dolor, pues ya había tomado una infusión medicinal que le ayudó a menguar notoriamente los síntomas que tenía… no quería verse miserable o desencajado en el interrogatorio; se vería como un patético truco para evadir las preguntas.

En la sala de reuniones muchos ojos lo observaban con sentimientos no del todo amables, solo el líder Yue le miraba con una sonrisa algo culposa debido al escenario que ahora mismo los abarcaba… y ese era más molesto que doloroso para el estratega.

- De acuerdo a lo que se reportó, fueron atacados al mismo tiempo – decía unos de los líderes  - si fue así, no deberían estar los 4 en estado crítico pero solo hay dos heridos y uno desaparecido – replicó mirando a Shen Qingqiu - ¿por qué el segundo al mando, parece estar ileso? – 

- ¿A qué viene esa pregunta? – dijo Shen Qingqiu - ¿Estás insinuando algo? ¿podrías ser más claro  y decirlo de forma directa? Estás gastando tiempo de forma innecesaria – 

- ¡Tú! – 


Las voces de molestia no dieron espera, pero llevaban más de una hora y todo giraba en las mismas preguntas que ya él había respondido más de 3 veces y eso porque no quería perder el control pero al parecer estaban dispuestos a verlo de mal humor en ese día.


- Solo estoy diciendo que sea directo – refutó el maestro Shen muy serio y cerrando su abanico de golpe – Sí, nos atacaron a la vez pero cada uno estaba en un sitio diferente, desconozco como fue con los demás, a mí también me atacaron, solo que pude librarme rápido, de Liu Qingge no sé qué le pasó no lo encontré pero dejé talismanes de rastreo que muy bien estaría verificando si no estuviéramos en este circo armado por un montón de ineptos que no usan la cabeza  -  narró marcando su voz – no responderé a más preguntas de ese tipo, si van a preguntar piensen en algo que ayude – 

- No estás en posición de alegar, Shen Qingqiu – dijo uno de sus hermanos marciales – 

- Puedo hacerlo, mientras no tengan nada útil que decir – 

- Shidi, no es momento de más discusiones – dijo Yue Qingyuan – terminaremos con esto sí, pero tengamos paciencia – 

El aludido solo lo miró con fastidio antes de usar su abanico para cubrir su rostro…

Las preguntas continuaron y esta vez fueron hechas por Mu Qingfan, el médico tratante de sus compañeros, que destacó el mal estado de sus hermanos marciales, los signos de envenenamiento y el tipo de heridas que mostraban que no fue algo de un solo individuo…


- Solo queremos saber si tienes alguna idea de quién o quienes fueron – dijo el sanador de forma neutral - ¿Shixiong, tienes idea sobre ello? – 

- No, no parecían cultivadores – dijo Shen algo pensativo, era una pregunta concreta y diferente – creo que tampoco humanos… - suscitó – 

- ¿Ni siquiera humanos? – dijo Mu Qingfang sorprendido - ¿por qué lo dices? – 

- Porque el pueblo en cuestión fue atacado, hasta convertirlo en lo que es; un cúmulo receptor de energía demoniaca – respondió mirando a su nuevo emisor – Mu-shidi, fue obra de un cultivador demoniaco, quizás hasta el lugar esté maldito – añadió serio – pero es solo mi opinión sobre la situación, son libres de confirmarlo o no – 

- Shen-shixiong – llamó nuevamente el sanador - ¿dejarías que te revise? Solo para comprobar tu salud – 

- Estoy bien – dijo serio y firme ante la mirada de los demás – no es necesario, de serlo, ya hubiera ido contigo – 

Un gesto contrariado de parte de Mu Qingfang fue la respuesta ante la negativa de una revisión médica…

- Shen shidi, quizás es mejor que te revisen – dijo al fin el líder de secta – 

- Ya dije que estoy bien – replicó secamente mientras ondeaba su abanico con fuerza - ¿acaso crees que estoy mintiendo? – 

- No sería extraño – dijeron algunos – seguramente tiene evidencia en su cuerpo de la verdad – 

- Ustedes… - frunció el ceño molesto mientras  cerraba su abanico de golpe - ¿Acaso quieren ver algo de este maestro? – interrogó en un tono algo sugerente, mientras una extraña oleada apenas perceptible lo invadía- 

- ¡Maldito! – gritaron algunos llenos de irá mientras desenvainaban sus espadas para apuntarlas a su estratega - ¡Te atreves a compararnos con la escoria donde te revuelcas! – 

El silencio invadió el recinto luego de esas palabras y aunque el maestro Shen lucía muy quieto, un ligero viento entró repentinamente al salón y sin preámbulos le siguieron varias hojas livianas que rasgaron y cortaron a quienes habían insultado a su segundo al mando…

- Shixiong…. – dijo Mu Qingfan – 

Fue un espectáculo repentino pero el sanador sabía que había sido obra de su superior, en una misión lo vio haciendo parecido pero de forma delicada, ahora parecía agresivo y con un instinto asesino….

- Ya detén esto – pidió tomando por los hombros sin ejercer fuerza a Shen Qingqiu – shixiong, ¿me estás escuchando? – 

- ¿A quién le estás diciendo escoria, tu basura inútil? – espetó con una voz ronca  soltando el agarre de Mu Qingfan– 

La sorpresa en el rostro de Mu Qingfan fue evidente… 

- ¡Suficiente! – gritó Yue Qingyuan – no hay pruebas de nada de lo que acaban de decir, esto es un interrogatorio sobre el problema que tenemos ahora, no hay tiempo de rencillas personales, - alegó secamente al notar que algo andaba mal – 

- Shixiong…. – llamó Mu Qingfan - ¿te encuentras bien? – preguntó mientras intentaba hacer que Shen Qingqiu levantara la cabeza – 

- Los mataré a todos… - susurró casi guturalmente – 

Tras esas palabras, el sanador notó una extraña energía manando de su superior, y lo siguiente fue verlo tomar su cabeza con ambas manos y tambalearse, su cuerpo tembló bruscamente. Luego un vómito de sangre…

- ¡Shixiong! – se alarmó Qingfan, que lo sostuvo para evitar que cayera de golpe al suelo -  ¡Zangmen-shixiong! La reunión termina aquí, shixiong tiene síntomas de envenenamiento severo – dijo mientras lo cargaba en brazos para llevarlo a su pico – 


El maestro de Qing Jing estaba completamente inconsciente.


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